martes, 12 de agosto de 2008

El Cofre del Hombre Muerto

Y una noche, echó a andar. Dejó atrás a su familia y amigos, que le ataban a su hogar, y abandonó a los tres en busca de su sueño.

Cuando hubo caminado durante incontables días y noches el cansancio comenzó a pesar sobre él. Empeñó su felicidad y su tristeza en una pequeña tienda al borde de su ciudad natal y, una vez aligerado el peso, prosiguió hacia su destino.

Inexorablemente el tiempo quedó atrás y dejó de serle de utilidad alguna, entonces lo abandonó en un portal deshabitado juntamente con su añoranza y sus recuerdos. No supo cuando, pero al pararse a recapacitar, se dio cuenta que había perdido el amor. Entonces considerando innecesario el esfuerzo de arrastrar con tal carga, regaló su corazón a un niño recién nacido, para que pudiese hacer uso de él.

El peso del vacío y la incapacidad de llegar a su destino le impulsaron ha deshacerse de su más preciado tesoro, y enterrados en un cofre de cristal oscuro escondió sus sueños y esperanzas. Pero para no olvidar donde estaban tatuó en su piel un mapa para poder encontrarlos.

Caminó hasta que el peso de su piel fue demasiado para que sus huesos lo soportasen y en ese instante se sentó, al final del mundo, y dejó que la tierra y el polvo formasen parte de su cuerpo y esperó. Esperó y esperará hasta que alguien, algún día, dé con el mapa tatuado en su piel y encuentre el tesoro escondido. Para que alguien que deambule perdido tenga una guia y alcance sus sueños y renueve la esperanza de su caminar

2 comentarios:

Jill dijo...

Triste pero bonito. Es difícil no perderlo todo cuando se deja todo atrás.

Mamen dijo...

El mapa puede ser la lectura inversa.