martes, 19 de junio de 2007

Desprecio

Juguemos a despreciar.

Yo te desprecio, tu me desprecias, nosotros nos despreciamos…

Despreciar está de moda.

Despreciemos a los que son diferentes a nosotros, por ser extraños.

Despreciemos a aquellos que son iguales a nosotros, por su falta de originalidad.

Despreciemos a los que tenemos cerca y a los que se encuentran lejos por igual.

Despreciemos a los que nos quieren, y mejor aún despreciemos a aquellos que nos odian; despreciemos a los que nos aprecian y, ¡por supuesto! Despreciemos a los que nos desprecian.

Despreciemos a quién sonríe; no se merece esa felicidad, y despreciemos al que llora porque nosotros estamos en peor condición.

Despreciar es divertido y me hace sentir tan bien.

Desprecio a todo el que se siente mejor que yo.

Despreciemos a quién escribe las palabras y al que las pronuncia. Despreciemos con más razón a quien las calla.

Despreciemos al débil por ser inferior y al fuerte por hacernos sentir inferiores.

Despreciemos a aquel que nos ama y, con más motivo, a los que nos han amado. Y entonces, por si acaso, despreciemos también a los que tal vez puedan amarnos en el futuro.

Despreciemos sin olvidar el significado de la palabra.

Despreciemos a quienes nos engañan con mentiras y despreciemos a los que nos hieren con sus verdades.

Despreciemos a los que piensan igual y despreciemos a los que piensan diferente. En general, despreciemos a todo aquel que piensa, y para ser equitativos, despreciemos a los que son incapaces de hacerlo.

Te desprecio mucho más de lo que me desprecias tu a mi. Y es esa falta de pretensión lo que me parece más despreciable.

1 comentarios:

Darksneer dijo...

Es una historia despreciable xDD.